GOBERNACIÓN REALIZÓ LA REAPERTURA DEL TEATRO PIGOANZA

GOBERNACIÓN  REALIZÓ LA REAPERTURA DEL TEATRO PIGOANZA

Con una presentación especial, el gobernador Carlos Julio González Villa preside hoy la reapertura del soberbio escenario, que regresa como en sus mejores épocas para erigirse en epicentro del arte y la cultura.

El Teatro Pigoanza, símbolo de la cultura huilense, escenario de la mejor cinematografía y una de las edificaciones más recordadas de Neiva, reabre hoy sus puertas con toda la grandeza que representa para el departamento, gracias al Gobierno de El Camino es la Educación.

El esfuerzo de recuperación total del Teatro, que lleva el nombre de una de las cimeras figuras indígenas prehispánicas del actual territorio huilense, fue liderado por el gobernador Carlos Julio González Villa.

Todas las obras ejecutadas, desde el sótano hasta el techo, tuvieron un valor de 3.000 millones de pesos y fueron ejecutadas enteramente por la Gobernación del Huila.

La reapertura este viernes incluirá un evento especial con presentaciones de música del Huila, Colombia y el mundo, además de folclor y humor.

El Teatro Pigoanza es un bien de interés cultural departamental, y el edificio entero «constituye el primer hito arquitectónico dedicado a este fin, que con su diseño nos deja un testimonio de una avanzada propuesta teatral, empleando las últimas tecnologías de la época».

Las obras ejecutadas

La recuperación del teatro responde a un pedido de la ciudadanía para reabrir el escenario, que funcionó de manera simultánea como sala de cine y de espectáculos culturales, hasta cuando su deterioro y falta de mantenimiento obligaron al cierre.

Todo el proceso incluyó las siguientes acciones:

-Instalación de piso en cerámica para el teatro y pisos en PVC vinílicos para la tarima.

-Remodelación del cielo raso y las paredes de todo el recinto, al igual que los baños, los camerinos y los espacios de acceso con puertas nuevas.

-Instalación de vidrio templado de 19 mm con los accesorios de instalación en acero inoxidable para la tarima y la fachada.

-Instalación de paneles arquitectónicos flotantes para el cielo raso y panales arquitectónicos anclados a los muros para las paredes.

-Cambio total de la red eléctrica con acometidas para luces, sonido, proyector y aires acondicionados.

-Cambio de equipos de aires acondicionados: se desmontaron cuatro condensadoras de aire acondicionado, las cuales tenían 40 años de uso y que producían mucha vibración y mucho ruido. Se instalaron cuatro condensadoras modernas de 25 toneladas cada una, los cuales son mucho más eficientes, producen menos ruido y son amigables con el medio ambiente.

-Instalación de un sistema de alumbrado moderno con equipos de luces robóticas, consolas de manejo y reflectores.

-Instalación de pantalla de proyección frontal.

-Adecuación de un sistema moderno de sonido compuesto por consola digital, mezclador digital de 32 canales, con amplificación, micrófonos, sistemas de altavoces

-Instalación de un proyector digital multifuncional.

-Instalación de un sistema de elevación foso-orquesta de plataforma hidráulica con capacidad de 5 toneladas.

-Instalación de sistema de cámaras de vigilancia.

-Instalación de 774 sillas tipo auditorio, básicas de confort para el teatro.

-Amoblamiento y dotación de accesorios para los camerinos y el resto del teatro.

Emblema e historia de Neiva

El Teatro Pigoanza es, sin duda, parte de la historia arquitectónica de la capital huilense, y parte muy importante de la vida de los neivanos.

Los estudios elaborados para avanzar en su recuperación dan cuenta que, apenas se construyó, todo el conjunto «se convirtió de inmediato en un gran hito o referencia urbana, que alteró decisivamente el perfil tradicional de la urbe y propuso una nueva dinámica espacial. El teatro con un funcionamiento técnico próximo a la perfección, como lo demuestra el diseño utilitario y artístico del cielo raso y de los paneles laterales, es el primer ejemplo del empleo de materiales de alta tecnología en la época».

En varias ciudades colombianas, se proyectaron diferentes iniciativas en torno a teatros, y «para llevar a cabo estos proyectos se asociaron los arquitectos José María García y José Yahamure Helo, formaron una compañía denominada García & Yahamure, que proyectaron y construyeron los principales teatros de la época, como el Ópera de Bogotá, el San Andrés en la isla homónima, el Riviera de Bogotá, el Metropol en Ibagué, el Scala en Bogotá, El Rosental en Cúcuta y el teatro Pigoanza en Neiva».

Durante la administración del gobernador Jaime Afanador Tovar, entre 1964 y 1966, se inició la contratación para la elaboración del esquema básico, el anteproyecto y el proyecto del teatro Pigoanza.

El gobernador que le siguió, Max Francisco Duque Palma, inició la construcción bajo la dirección del ingeniero civil Rodrigo Ocampo Ospina como residente de obra, Jaime Tovar como maestro de obra, Saín Mosquera como contramaestre, Luis Hernández oficial mayor de construcción y Célimo Mosquera como ayudante principal.

Todo el equipo estaba bajo la responsabilidad inmediata del arquitecto Eduardo Hakim Murad como administrador delegado, y supervisado por el arquitecto Antonio María Paredes Tamayo en calidad de interventor técnico.

En febrero de 1967 el Huila sufrió un fuerte terremoto que destruyó gran parte de nuestro patrimonio arquitectónico y dejó a la región en graves problemas económicos y sociales, lo que hizo imposible continuar con el proceso de la construcción del recinto cultural por más de ocho meses.

La estructura del edificio, construida antes del sismo, fue revisada minuciosamente y no presentó daños que hicieran necesario su replanteamiento.

El gobernador Augusto Paredes Tamayo, quien gobernó entre mayo de 1969 y agosto de 1970, mediante decreto creó la junta departamental de la Beneficencia del Huila, como institución autónoma de la administración, cuya finalidad principal fue la terminación de la construcción de un edificio mixto, que solucionara el problema de vivienda para arrendar y construyera el recinto para el gran teatro, que se convertiría muy pronto en hito patrimonial de todos los huilenses.

«Esta junta de Beneficencia tenía como objetivos principales construir edificios que fueran ornatos y avances urbanos para la ciudad de Neiva, incrementando así las rentas del Departamento, destinadas a la beneficencia y la asistencia pública», señala la historia.

Originalmente esta institución estaba presidida por el gobernador Augusto Paredes Tamayo y Felio Andrade Manrique, Ricardo Dussán Romero, Rómulo González Trujillo, Orlando Guzmán Perdomo y Guillermo Plazas Alcid, bajo la tutoría del síndico general Daniel Gutiérrez Blanco. La junta contrató la construcción del teatro, que fue oficialmente inaugurado el miércoles 6 de mayo de 1970.

El 15 de mayo, unos pocos días después, se proyectó la película ‘El lago de los cisnes’, con la que se inauguraron las funciones públicas en el recinto teatral, junto a la cinta ‘Donde las águilas se atreven’.

Las posteriores administraciones departamentales de Carlos Ortiz Fernández y Héctor Polanía Sánchez acabaron de dotar el Teatro Pigoanza con equipamientos tecnológicos de alta generación que existían hasta 1974. En 1983, la sala de cine fue restaurada especialmente en su silletería, telones y demás equipamientos técnicos.

Con información  prensa gobernación del Huila.

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